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Estación XI


Jesús es clavado en la Cruz


Vía Crucis - Estación 11


      (Marcos 15.23) Le ofrecieron vino mezclado con mirra, pero él no lo tomó. Después lo crucificaron. Los soldados se repartieron sus vestiduras, sorteándolas para ver qué le tocaba a cada uno. Ya mediaba la mañana cuando lo crucificaron. La inscripción que indicaba la causa de su condena decía: "El rey de los judíos". Con él crucificaron a dos bandidos, uno a su derecha y el otro a su izquierda.
      Los que pasaban lo onsultaban, movían la cabeza y decían: «¡Eh, tú, que destruyes el Templo y en tres días lo vuelves a edificar, sálvate a tí mismo y baja de la cruz». De la misma manera, los sumos sacerdotes y los escribas se burlaban y decían entre sí: «¡Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo! Es el Mesías, el rey de Israel, ¡que baje ahora de la cruz, para que veamos y creamos!» También lo insultaban los que habíahn sido crucificados con él.




      Extendida la Cruz en el suelo, los verdugos mandan a Jesús a que se tienda sobre ella. Jesús obedece y es clavado de pies y manos en ella.
      María lo presencia todo, y cada martillazo resuena con eco fatídico en su Corazón. ¡Qué tristeza, qué tortura, para una madre como María!
      Los enemigos ejecutan la crucifixión con bárbara fiereza. Pero ¡ay! hoy el mundo se ha convertido en un calvario, donde se crucifica a Jesús con los clavos de tanta impiedad y desenfreno de las pasiones.
      ¿Eres inocente de la sangre de Jesús? MIra cómo paga El tus malos pasos y malas acciones. Jesús te dice las palabras del Profeta: "Por ti, sí, por tí soporté estos oprobios".
      El que peca, dice San Pablo, crucifica a Jesús en su corazón.


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Ultima modificación: 04/2003
A.M.D.G.