La Imagen de la Divina Misericordia



La Imagen de la Misericordia - Reproducida con autorización del Apostolado de la Divina Misericordia
© Apostolado de la Divina Misericordia
(Imagen reproducida con autorización)


El origen de esta imagen se relaciona con la visión que Sor Faustina Kowalska de la Congregación de la Madre de Dios de la Misericordia tuvo en el convento de Plock, el 22 de febrero de 1931. "Por la tarde, estando yo en la celda - escribió en el Diario - ví al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada con el gesto de bendición y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. Del pecho, por la abertura de la túnica, salían dos grandes rayos, uno rojo y otro pálido (...). Después de un momento me dijo Jesús: PInta una imagen según el modelo que ves y pon debajo: Jesús en Vos confío. Deseo que esta imagen sea venerada primero en vuestra capilla y luego en el mundo entero (1 Cuaderno - 18).

El contenido de esta imagen se relaciona muy estrechamente con la liturgia del segundo domingo pascual (la fiesta de la Misericordia). Ese día la Iglesia proclama el Evangelio según San Juan sobre la aparición de Cristo resucitado en el Cenáculo y la institución del sacramento de la penitencia (San Juan 20,19-23). Los rayos de la sangre y del agua que brotan del Corazón herido (invisible en la imagen) y las señales de los clavos en las manos y los pies evocan los acontecimientos del Viernes Santo (San juan 19,17-18.33-37). La imagen de la Divina Misericordia une pues en sí los dos actos evangélicos que hablan con mayor plenitud del amor misericordioso de Dios al hombre.

Los rayos son los elementos más característicos de esta imagen de Cristo. Jesús preguntado por lo que significaban explicó: El rayo pálido simboliza el agua, que justifica a las almas; el rayo rojo simboliza la sangre que es la vida de las almas (...). Feliz quien viva a la sombra de ellos (1 Cuaderno - 130). Purifican el alma los sacramentos del bautismo y de la penitencia mientras que la alimenta plenamente la Eucaristía. Ambos rayos significan pues, los santos sacramentos y todas las gracias del Espíritu Santo cuyo símbolo bíblico es el agua.

Por un lado, la imagen habla de la gran misericordia de Dios que fue revelada plenamente en el misterio pascual de Cristo, y por otro recuerda a los fieles el deber cristiano de confiar en Dios y de amar activamente al prójimo. A la postura de confianza aluden las palabras puestas en la parte de abajo de la imagen: "Jesús en Vos confío". La imagen - dijo Jesús - ha de recordar las exigencias de Mi misericordia, puesto que la fe más fuerte no puede ayudar si no va acompañada de obras (I Cuaderno - 162,163).

Comprendiendo de esta manera el culto a la imagen que consiste en la actitud cristiana de confianza en Dios y en el amor activo al prójimo, vinculó Jesús la promesa de la salvación eterna: ¡El alma que venere esta imagen no perecerá,  (1 Cuaderno - 18) no perecerá para siempre!. Prometió también grandes progresos en el camino hacia la perfección cristiana, la gracia de una muerte feliz y todas las demás gracias al igual que los beneficios temporales que la gente misericordiosa le pedirá con confianza: A través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas, por eso que cada alma tenga acceso a ella. (II Cuaderno - 40).


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Ultima modificación: 04/2004
A.M.D.G.