La Hora de la Divina Misericordia



La Hora de la Misericordia - Reproducida con autorización del Apostolado de la Divina Misericordia
© Apostolado de la Divina Misericordia
(Imagen reproducida con autorización)


En Cracovia, en octubre de 1937, en unas circunstancias poco aclaradas por Sor Faustina, el Señor Jesús le encomendó adorar la hora de su muerte, definida por El mismo como: "la hora de la gran misericordia para el mundo" (IV Cuaderno - 59). Unos meses más tarde, em febrero de 1938, volvió a repetir esta exigencia definiendo los mosos de rezar en la hora de la misericordia y la promesa con ella vinculada.

El Señor Jesús desea que en esta hora sea contemplada Su dolorosa Pasión, que sea adorada y alabada la Divina Misericordia, que por los méritos de Su dolorosa Pasión supliquemos las gracias necesarias para el mundo entero y en especial, para los pecadores: Cuantas veces oigas el reloj dando las tres de la tarde, sumérgete totalmente en Mi misericordia adorándola y alabándola; suplica Su omnipotencia para el mundo entero y especialmente para los pobres pecadores, ya que en ese momento quedó abierta de par en par para todas las almas. (V Cuaderno - 144).

"Jesús dio tres condiciones necesarias para que sean escuchadas las oraciones recitadas en la hora de la Misericordia: la oración debe ser dirigida a Jesús, ha de ser recitada a las 3 de la tarde y apelar a las virtudes y a los méritos de la Pasión del Señor" (Padre Rózycki). El espíritu de la devoción a la Divina Misericordia requiere además, que la oración sea confiada y se vincule con la práctica del amor hacia el prójimo.
Cristo definió también los modos de orar propios de esta forma de culto a la Divina Misericordia: En esta hora - dijo a Sor Faustina - procura rezar el Via Crucis, por lo menos entra un momento en la capilla y adora Mi corazón que está lleno de misericordia en el Santísimo Sacramento; y si no puedes entrar en la capilla, sumérgete en oración allí donde estés, aunque sea por un breve instante.  (V Cuaderno - 145).

Es la hora - según prometió el Señor Jesús - en que será concedido todo lo que pidas para ti y para los demás; en esa hora se estableció la gracia para todo el mundo: la misericordia triunfó sobre la justicia   (V Cuaderno - 145).



La oración de Sor Faustina para implorar misericordia para los pecadores:
"Oh Jesús, Verdad eterna, Vida nuestra, imploro y mendigo Tu misericordia para los pobres pecadores.

Oh Dulcísimo Corazón de mi señor, lleno de piedad y de infinita misericordia, te suplico por los pobres pecadores.

Oh Santísimo Corazón, fuente de misericordia, de la que brotan sobre el mundo entero los rayos de inconcebibles gracias, te suplico luz para los pobres pecadores.

Oh Jesús, recuerda tu amarga Pasión y no dejes que perezcan las almas redimidas por la preciosa Santísima Sangre tuya" (I Cuaderno - 30).



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Ultima modificación: 04/2004
A.M.D.G.