La Fiesta de la Divina Misericordia



La Fiesta de la Misericordia - Reproducida con autorización del Apostolado de la Divina Misericordia
© Apostolado de la Divina Misericordia
(Imagen reproducida con autorización)

Deseo que el primer domingo después de Pascua sea la fiesta de la Misericordia
(1 Cuaderno - 130)

El Señor Jesús expresó este deseo por primera vez en Plock en 1931, presentando a Sor Faustina su voluntad de que pintara la imagen de la Divina Misericordia. En los años posteriores volvió a expresarlo 14 veces más definiendo: la fecha de la fiesta en el calendario litúrgico, el motivo y el objetivo de instituirla así como el modo de prepararla y celebrarla.

La elección del primer domingo después de Pascua que pone fin a la octava de la Resurrección del Señor, indica una estrecha relación entre el misterio pascual de la redención y la fiesta de la Misericordia. La Pasión, la Muerte y la Resurrección de Cristo son la mayor revelación del amor misericordioso de Dios. La obra de la Redención se actualiza en los santos sacramentos de los cuales habla la liturgia de la fiesta de la Misericordia. El bautismo, el sacramento de la reconciliación y la Eucaristía son las fuentes inagotables de la Divina Misericordia hacia las cuales la santa Iglesia conduce a todas las generaciones de la tierra. De ahí la liturgia de este domingo es el punto culminante de la adoración de Dios en el misterio de la misericordia.

La fiesta de la Divina Misericordia ha de ser no sólo un día de adoración especial a Dios en este misterio, sino también un día de gracia para todas las almas y en especial para los pecadores. Deseo - dijo Jesús - que la fiesta de la Misericordia sea un refugio y amparo para todas las almas y en especial para los pobres pecadores  (II Cuaderno - 138). Quien se acerque ese día a la Fuente de la Vida recibirá el perdón total de las culpas y de las penas  (1 Cuaderno - 130). Ese día estarán abiertas todas las compuertas divinas por las que se derramarán las gracias; que ninguna alma tenga miedo de acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como la escarlata  (II Cuaderno - 138).

Para recibir estos grandes dones hay que cumplir las condiciones de la devoción a la Divina Misericordia, es decir: confiar en la bondad de Dios, hacer obras de misericordia, estar en estado de gracia santificante (después de confesarse) y beber de la Fuente de la Vida, es decir recibir la Santa Comunión.

Ninguna alma encontrará la justificación - dijo el señor Jesús - si no se dirige con confianza a Mí Misericordia y por eso el primer domingo después de Pascua ha de ser la fiesta de la Misericordia. Ese día los sacerdotes han de hablar a las almas sobre Mi grande e infinita Misericordia  (II Cuaderno - 40).

Prepara a la fiesta de la Misericordia la novena que consiste en rezar la coronilla a la Divina Misericordia durante 9 días, a partir del Viernes Santo. Con esta novena - prometió Jesús - concederé a las almas toda clase de gracias (II Cuaderno - 197).



Volver
Volver



Ultima modificación: 04/2004
A.M.D.G.