La Coronilla a la Divina Misericordia



La Coronilla a la Misericordia - Reproducida con autorización del Apostolado de la Divina Misericordia   (Para rezar con el rosario común)  
© Apostolado de la Divina Misericordia
(Imagen reproducida con autorización)
 


Al comienzo:
    Padre nuestro ..., Ave María ..., Credo ...

Al comienzo de cada decena:
    Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo como propiaciación de nuestros pecados y los del mundo entero.

En cada cuenta de la decena:
    Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Al terminar:
    Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero (3 veces).



Jesús dictó esta oración a Sor Faustina en Vilna entre el 13 y el 14 de septiembre de 1935 (1 Cuaderno - 196,197). Habló de ella 14 veces en total, explicando su objetivo y las promesas relacionadas con ella.


En esta oración ofrecemos a Dios Padre: "El Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad" de Jesucristo, Hijo de Dios, su Divina persona y su humanidad "como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero". Nos unimos al sacrificio de Jesús en la Cruz hecho para redimir al mundo: apelamos a este amor con el que Dios Padre ama a su Hijo y en El a todos los hombres, ya que en esa oración ofrecemos al amadísimo Hijo de Dios, Nuestro Señor Jesucristo.
Pidiendo "misericordia para nosotros y para el mundo entero" hacemos una obra de misericordia. Agregando a ella la actitud de confianza y cumpliendo las condiciones que deben caracterizar cada buena oración (la humildad, la perseverancia, la sumisión a la voluntad de Dios) podemos esperar el cumplimiento de las promesas de Cristo vinculadas al rezo de esta coronilla.

A quienes recen esta coronilla Me complazco en darles todo lo que me pidan  (V Cuaderno - 124)  dijo a Jesús Sor Faustina y agregó: Si lo que me piden es conforme con Mi voluntad  (VI Cuaderno - 93).  La voluntad de Dios es la expresión de Su amor al hombre, pues todo lo que es contrario a la voluntad de Dios es malo o nocivo y no puede ser concedido por el mejor Padre. Las promesas especiales se relacionan con la hora de la muerte y son: la gracia de la conversión y de una muerte feliz. Las recibirán las personas que recen esta coronilla y los moribundos junto a los cuales la recen otras personas. Los sacerdotes la ofrecerán a los pecadores como la última tabla de salvación; incluso el pecador más empedernido, aún si reza una sola vez la coronilla, recibirá la gracia de Mí infinita misericordia (II Cuaderno - 129) . Una sola vez, pero con los sentimientos conformes al sentido de las palabras de la oración, y ante todo con la actitud de confianza, humildad y contrición sincera y profunda.

Con el rezo de esta coronilla - dijo el Señor Jesús - acerca la humildad hacia Mí ( II Cuaderno - 281) .Esta oración es para aplacar Mi ira  (1 Cuaderno - 197).




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Ultima modificación: 04/2004
A.M.D.G.